Cepillar a mano no es suficiente. Solo eliminas lo visible, pero las bacterias se quedan en microgrietas donde el cepillo no llega, provocando mal olor y esa capa invisible que vuelve una y otra vez.
Por eso mucha gente se sorprende al usarlo por primera vez: el agua sale sucia y entienden lo que realmente no estaban limpiando.
El Sonic Pod utiliza limpieza ultrasónica de 48 kHz, generando microburbujas que penetran en cada rincón y eliminan la suciedad sin frotar ni dañar el material.
El resultado: retenedores, alineadores y férulas completamente limpios, sin olores y como recién salidos del ortodoncista.